Cuando hablamos de arquitectura residencial, los términos moderno y contemporáneo se utilizan a menudo indistintamente, lo que lleva a confusión. Sin embargo, hay diferencias distintivas entre estos dos estilos. Aunque la arquitectura moderna comparte ciertas características, como las grandes ventanas y los techos planos, los orígenes y principios de diseño de estos dos estilos los diferencian.

Para los arquitectos residenciales, el diseño contemporáneo se inspira en los estilos de mediados y finales del siglo XX, incorporando elementos de varias épocas. Este estilo enfatiza las líneas elegantes, el minimalismo y los espacios abiertos. Asimismo, el uso de materiales naturales, como la madera, la piedra y el cristal, destaca en las casas contemporáneas. Una residencia contemporánea diseñada en este estilo promueve la integración perfecta entre el interior y el exterior, con grandes ventanales que proporcionan abundante luz natural, proporcionando vistas impresionantes. Se hace hincapié en la sencillez, la funcionalidad y el uso de la tecnología para mejorar el confort y la comodidad.

Por otro lado, el diseño moderno se originó en la década de 1920 con el movimiento de estilo internacional. Se caracteriza por líneas limpias, formas geométricas y un énfasis en la funcionalidad. Las casas modernas suelen tener una distribución abierta, que enfatiza la idea de que "la forma sigue a la función". La luz y el espacio desempeñan un papel fundamental en el diseño moderno, con interiores ventilados y abundante luz natural. De esta forma, el uso de materiales industriales como el acero, el hormigón y el cristal es frecuente en las casas modernas, lo que les confiere un distintivo aire minimalista y futurista.